El poder de la actitud


Por: Paola Vides


“Actitud”, es una palabra que me causa cierta curiosidad. He escuchado, muchas veces, comentarios como: él no va a podar avanzar porque tiene un problema de “actitud” o ella tiene muy buena “actitud” eso la llevará lejos. Y eso me ha llevado a hacer una introspección de que tanto esta palabra afecta en nuestras vidas.


Según la RAE: “Actitud” significa: Disposición de ánimo manifestada de algún modo / Postura del cuerpo, especialmente cuando expresa un estado de ánimo.

Entonces, eso quiere decir que la actitud en sí es tan solo un reflejo de cómo nos sentimos por dentro.


Lo que me lleva a pensar, ¡es cierto!, para algunas cosas tenemos una excelente actitud en comparación con otros momentos en los que tengo una pésima actitud. Y nos damos cuenta que nuestra actitud varía a lo largo del día, con las diferentes personas, ante los diferentes estímulos del día.


Pero, ¿a qué quiero llegar con esto?, nos damos cuenta que, cuando no tenemos buena actitud en las diferentes áreas de nuestra vida, pequeños problemas se vuelven grandes. Esto me llevó a identificar el gran reto del arte de dominar nuestra actitud que es, conocernos a nosotros mismos, para saber cuando estamos teniendo una mala actitud y poderla cambiar a tiempo.


Me ha pasado, en lo personal, que hay días que sé que no estoy con la mejor actitud y me doy cuenta de que todo empieza a salir mal, ¿te ha pasado?, o, por el contrario, hay días que por el contrario tengo este sentimiento de que todo marcha bien por dentro y mi actitud lo refleja, entonces las cosas fluyen mejor.


Hoy decidí escribir sobre este tema para traer a nuestra atención lo importante que es estar bien por dentro para que nuestra actitud lo refleje y no al revés. Por eso quiero dejarte 3 consejos que a mi en lo personal me han ayudado mucho, sobre todo en mis días de “mala actitud”:


1. Entender que me está sucediendo

¿Cómo voy a poder cambiar algo que no sé que está pasando? Es una pregunta importante.


Entonces una de las primeras cosas es identificar cómo me estoy sintiendo ante algo o alguien para partir de allí. Cuando empiezo a sentir que algo me incomoda, que algo que no encaja bien, es algo que llama mi atención, y me empiezo a cuestionar: ¿por qué me siento así?, ¿cuál es la raíz de esta sensación?, ¿por qué pareciera que todo anda mal, pero mis demás compañeros están bien?, ¿entiendo por qué estoy pasando por este mal rato?

Y allí, profundizando y preguntándome muchas cosas, puedo entender la raíz de esa situación y sí, muchas veces, no es algo externo, es algo que está pasando dentro de mi cabeza y que puede ser una percepción o incluso un escenario que mi cerebro está inventando, y yo lo estoy haciendo realidad con ese reflejo de una “mala actitud”.

Una vez sé que esto está pasando, tomo una pausa y salgo a ver la naturaleza, veo el cielo, hablo con alguien que quiero mucho y poco a poco, disipar ese sentimiento para retornar a mis labores, con más calma y tratando de reflejar algo diferente:


2. Puedo convertir los días más oscuros, en los más brillantes desde mi interior

Eso me recuerda a esa imagen que está en internet, que muestra a un hombre con una sombrilla que dice “buena actitud” sonriente y feliz, en medio de una tormenta, mucha gente a su alrededor, con una sombrilla mojándose, enojados y amargados.

¡Qué poder tiene la sonrisa!, recuerdo una vez decirle a alguien con quien trabajaba, “ey, si desde el momento que estás levantando el teléfono ya sabes que será una llamada difícil y respondes seria y molesta… definitivamente la otra persona reaccionará igual y te responderá “con sus neuronas espejo” de la peor forma posible… pero, ¿qué tal si le juegas la vuelta, y cuando levante el teléfono, le saludas con una gran sonrisa? (aunque no te vea ni te pueda sentir a través del teléfono), te darás cuenta de que hará un mundo de diferencia y el output de la llamada será mucho mejor, solo por el simple hecho de sonreír”.

La sonrisa no solo nos cambia por dentro, sino por fuera también. La sonrisa es algo que podemos manejar y que podemos controlar y eso automáticamente mejora nuestra “actitud” sí, incluso en los malos días, dale una sonrisa sincera a alguien con amabilidad y verás su poder.


3. ¡Haz algo al respecto!

Si, leíste bien, mi último consejo es “hacer algo al respecto”, si ya identificaste que hay algo que te está haciendo tener una “mala actitud” la solución es empezar a buscar soluciones viables y cambiar eso que me está haciendo daño.


No nos podemos dar el lujo de quedarnos quietos así que ¡muévete!:


- Si es un tema con alguien, platícalo – la comunicación es el gran regalo que tenemos los seres humanos y bien decía mi abuelita “hablando se entiende la gente”

- Si hay una situación complicada en el trabajo que te está quitando la paz – platícalo con tu jefe o con alguien que te pueda ayudar, quizá haya una solución a la vuelta de la esquina, pero si no lo dices, es complicado que se pueda resolver

- Si después de hablarlo, no se puede resolver – evalúa si es sano quedarte allí o si podrías empezar tu propio proceso para cambiar de aires. Créeme allá afuera hay un mundo maravilloso que espera que lo vayas a buscar, con esfuerzo y sacrificio, tu puedes lograr lo que te propongas


Mi consejo es moverte un poco, sacudirte esas malas pulgas y buscar aquello que sí te haga feliz.


Si estás feliz por dentro, contigo mismo, en armonía y paz interior, lo vas a reflejar hacia afuera y, por ende, tener una buena actitud.


Lo importante es no dar por hecho que “así somos” sino darnos cuenta del gran poder que tenemos como seres humanos para cambiar las situaciones con tan solo verlas desde otra perspectiva. Si, ¡todos tenemos ese poder de cambiar y cambiar nuestra realidad!

Sé que no es fácil y que hay días más duros que otros, pero estamos vivos, y tenemos salud. Mientras tengamos eso, el resto se puede ajustar poco a poco y con paciencia.


Y con este último pensamiento te dejo: PACIENCIA… wow ¡qué palabra más difícil, ¿no? Sobre todo para los inquietos como nosotros! Sé que no es fácil y que a veces queremos cambiarlo todo de un día al otro pero, recordemos que en la vida todo es un PROCESO y que los procesos toman su tiempo. Si tú te enfocas en el proceso y en lo que puedes hacer CADA DÍA, verás que poco a poco las cosas se van moviendo hacia su lugar, sí con paciencia, amor y buena actitud.


Te deseo una vida de una buena actitud que refleje al exterior, tu bienestar interior.

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